Según la ficha de TR, y no hay razones para desconfiar de su veracidad, Tánatos tiene ahora 19 años lo que significa que muchos de los textos que vamos a leer, y quizá comentar, fueron escritos a los 16 ó 17, momento en el que empezó a publicar en esta página (2006). En esa misma ficha no se indica su lugar de procedencia, pero si la memoria no me engaña creo que es originario de Alicante. Con seguridad, en tal caso, podemos decir que algunos de sus textos son traducciones del valenciano o al menos se han pensado originalmente en esa lengua. Y un tercer dato, más subjetivo, pero igualmente comprobable, es que estamos ante un autor de aguda sensibilidad. Ha participado en muchas de las conversaciones que se han dado aquí, ha establecido comunicación con otros varios participantes, haciendo aportaciones y ofreciendo soluciones u opinando sobre los sucesos que se han ido desarrollando, actuando como uno de los miembros más activos de TR. Se ha hecho con un grupo de seguidores que, en general, han valorado positivamente sus escritos. En definitiva, estamos hablando de una persona muy joven, con el valenciano como lengua materna y una especial -pero no necesariamente negativa en un escritor- labilidad emocional. Son tres caracteres que hay que tener en cuenta al enjuiciar su obra, incipiente y sin embargo ya decidida y pujante. Y son, asimismo, dificultades añadidas a la tarea del comentarista puesto que al sopesar un escrito que proviene de un periodo de formación hay que arriesgar una predicción sobre el devenir futuro. También es necesario aislar la derivación léxica o sintáctica más o menos contaminada por la lengua de partida y que se verá corregida sin duda a medida que se avance en el dominio del castellano (o quizá, incluso, en el mejor de los casos, enriqueciendo los giros del idioma destino en tanto que el autor sea consciente de su punto de partida y lo reelabore literariamente). Quizá podamos ver algunos ejemplos sobre este tema. En cuanto al tercer carácter, la pasión arrebatada que encontramos en muchos de sus textos, será necesario determinar si puede ser encauzada de manera creativa, aprovechando una fuerza primigenia básica que debe encontrarse siempre en un novel, pero que hay que controlar, siempre con esfuerzo, y llegar a conseguir servirse de ella para profundizar en el examen preliminar o provisional del mundo por alguien que despierta y se abre a él. Es decir, lo que nos importa son las consecuencias del choque ineludible con el entorno, generando una ira o melancolía que hay que aprender a atemperar para que sean fructíferas en lugar de letales, y eso hecho sin perder el impulso genuino y personal del comienzo, que siempre corre el riesgo de disolverse en la mediocridad que trata de imponer el medio externo colectivo como precio para aceptar al neófito. Creo que este conflicto tiñe todas sus reflexiones y buena parte de los textos de ficción, desde los que contienen un compromiso personal más llano y sincero hasta los que se parapetan en el humor, auto-irónico a veces, ya sea para defenderse o para atacar, sin que la distinción entre estas dos posiciones sea siempre evidente ni fácil de desentrañar. La lucha entre la comunidad, o el otro, y el individuo es el tema central de Tánatos. Es lógico que así sea en cuanto se trata de una cuestión fundamental que hay que resolver antes de desarrollar el propio camino. La pregunta a contestar es si gastará muchas fuerzas en la batalla o será por el contrario capaz de hurtar lo suficiente el cuerpo a los dardos que pretenden herirlo para continuar su labor de creación.
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No estoy nada convencido de lo anterior. Al adentrarme más en la lectura he tenido la sensación de que me estaba equivocando. No sé si voy a ser capaz de llegar al fondo de los textos de Tánatos. Lo estoy intentando.
