Yo tengo un sueño
Tú alucinas a colorines
Él se monta películas
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Trollas |
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Muy bonito. Pero vamos a darle un poco de marcha:
Yo tengo un sueño Tú alucinas a colorines Él se monta películas |
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Trollas |
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Está encendida la bombilla azul de msb. Qué emoción. Hoy salgo seguro.
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Tanatos |
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"El increíble hombre menguante" ... no me había fijado...
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Trollas |
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Yo soy el de la mano
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Blues catanzzaro |
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Ella está
Tú compites Yo me rindo |
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Trollas |
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Tú estás ... cansada, aburrida, harta.
Él está desolado. Yo, no. |
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Yllera |
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Escasos comentarios aprovechables a la didascalia de muchasuertebarro. Cualquier esfuerzo merece atención, por pequeño que sea el primero y apresurada la segunda. Así que tendré que seguir ejerciendo de guardián de las sombras: En primer lugar, hay que decir que bastan unas horas de recorrer la Gran Biblioteca para hacerse con una lista de anécdotas del tipo que nos ha mostrado. También da la impresión de que hay una mezcla de verdaderas y apócrifas, siguiendo el viejo y enervante invento borgiano, con un propósito que no sé si es confesable. De todas formas es un buen trabajo. El problema es que una recensión de ese tipo debería inducir a buscar y leer a los autores citados, cosa que conseguía el famoso libro de Vila-Matas, -un precedente formal que cuarentaytres olfateó enseguida-, y en este caso no ocurre. Es mejor buscar las fuentes directas, porque en algún caso podría merecer la pena el descubrimiento y de esa forma les haríamos la justicia que se merecen. Pero no hay manera de distinguirlos. Todos están al servicio del ponente en lugar de mostrar su verdadera naturaleza. Se ha saltado la cauta regla de que los personajes mandan sobre el autor y eso que me parece recordar que fue él mismo el que la enunció en alguno de los cuadernos de este libro. Hay reticencia hacia todos ellos, una utilización preventiva e interesada de sus vidas y sus muertes, sin que se redima por una simpatía sincera. Muchasuertebarro no es capaz de sentir afecto por otros escritores. Sólo los emplea para engrosar sus arcas. Lo hemos visto aquí muchas veces (y recientemente en un comentario seco y altivo a otra de las sombras de esta página). Ese es un rasgo de escritor de raza. El rédito que saca de su displicencia es alto. Supongo que se entiende bien que esto es un reconocimiento de su valía.
Para terminar, "mitologizada" no pasa de la categoría de palabro, aunque lo peor es que no es precisa. Hasta donde yo sé, VV.AA. no
había mitificado a su amigo Julio. Era otra cosa. Más común, más cercana, más frágil. Pero enhorabuena por identificar el libro.
Última vez editado por: Yllera
10/17/09 10:52:56.
Edited 1 times.
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muchasuertebarro |
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Yllera, gracias, por la lectura y el comentario.
Tienes razón en casi todo, aunque cualquier esfuerzo no merece la atención. Hacerme con esas anécdotas me ha costado, como bien dices, unas cuantas horas muy entretenidas y estimulantes, pero nada más. Hay, efectivamente, una mezcla de verdaderas y apócrifas. El propósito inconfesable no se si será que es un recurso divertido, que me sirve como espejo distorsionado, en el que otros personajes externos se puedan mirar. Esta serie, dividida en tres capítulos: Mano quemada, Julios y Deus ex machina, pertenece a un contexto mayor titulado Provincia. Que te parezca un buen trabajo me alegra, por supuesto. El esfuerzo y las horas de búsqueda iban encaminados a intentar conseguir un resultado aceptable. En cuanto a las referencias de Borges y Vila-Matas, no son los autores que más me interesan, pero entiendo que surjan sus nombres. Me interesan más cualquiera de los que aparecen reseñados en la serie, algunos de ellos escritores muy menores. No buscaba por otra parte que el lector se interesara por buscar o indagar sobre las citas o anécdotas. En el fondo detesto las citas, cualquier cita al frente de un poema o relato me parece un desacierto, un lapsus. Las citas y referencias tenían que actuar como motores de la narración, como un peldaño a la siguiente. Ir a las fuentes, precisamente, no nos sirve. Seguir adelante, auque sea a tientas. Sin saber lo que es verdadero o apócrifo, sin siquiera saber si lo que parece verdadero, lo es. En ese sentido, tú, como Guardián de las Sombras, tienes un papel fundamental. Diluído, como todos los papeles fundamentales, en una maraña. Los personajes no es que no manden sobre el autor, es que están enmarañados. ¿Reticencia hacia ellos? No sé, creo que no. ¿Incapacidad de sentir afecto por otros escritores? Créeme si te digo que no es nada personal. En cuanto al comentario seco y altivo a otra sombra, lo voy a mirar. Que me considero un escritor de raza es cierto. Que tú lo reconozcas es un placer añadido. En cuanto a lo de "mitologizada" todavía me pregunto por qué. No tengo conciencia de haber identificado el libro al que te refieres. El ejercicio ha sido un contrapunto a tus adivinanzas. Personalmente no me interesa la resolución de los enigmas, creo que se pierde el objetivo real al intentar acertar con la respuesta. Si llevamos esto al terreno de las personalidades y las sombras, todas son enigmas. Yllera está más empeñado que nadie en ser sombra-enigma, pero todos lo somos. Si le quitas esa ventaja a Yllera, o a cualquier otra sombra, todos nos movemos en la misma maraña indescifrable. Como siempre, la respuesta está en el planteamiento. Es como si le quitases el volumen a la tele: en ese silencio está lo esencial mientras el personaje cree que está en lo que dice. |
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muchasuertebarro |
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Supongo que el comentario seco es la respuesta a Blues. Pido disulpas por el tono.
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Yllera |
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Parece inevitable que muchasuertebarro y yo nos enfrentemos una y otra vez. He perdido ya la cuenta de la cantidad de encontronazos que hemos tenido. Desde los primeros, tímidos pero violentos, hace ya tiempo, hasta este último, que por una vez yo no tenía la más mínima intención de provocar. De hecho, lo único que me molestaba de verdad era que quedara en el aire el trabajo realizado, como si no existiera, como si fuera natural y espontáneo que aparecieran seis o siete entradas surgidas de la nada. Este esfuerzo sí merecía atención, de eso estoy seguro, si no, este cuaderno no tendría sentido y yo debería abandonarlo inmediatamente. El tema y las alusiones eran motivaciones secundarias.
En otro orden de cosas, tengo que suponer que sulfuramos imperdonablemente a las pocas sombras que quedan en pie (aunque mareadas), pero, como tampoco hay muchos divertimentos más por aquí, nadie estaría legitimado para poner el grito en el cielo a cuenta de tan redomada insistencia.
Quiero pensar, no sé si ingenuamente, que la razón de tantos encuentros, aunque devengan siempre en fricciones y desavenencias, es que los dos estamos enfangados (las bromas fáciles estarían de más ahora), -por diferentes motivos y siguiendo distintos métodos- en una -pedantísima- persecución. Averiguar cuál sea en cada caso el objeto perseguido podría disolver la posible candidez inicial del aserto. Por decirlo claramente, las inclusiones en la lista podrían estar sometidas a un criterio dominado por la extrañeza. Así lo sugieren las sucesivas apelaciones a un "fundamental" enmarañamiento. Volveré sobre el tema.
Si chocamos es porque muchasuertebarro es un narrador puro, un contador de historias, un escritor de raza como dije, utilizando una expresión común pero clarificadora, mientras que yo soy un diletante, un aficionado de fin de semana, un revoltoso que no cree en esta ocupación cuando adquiere estatus profesional o cuando tiene que pasar por el aro de los publicadores de cuatromiles (por utilizar una imagen alpinista en relación con el número de páginas preferido de los editores) o cuando se toma en serio a sí misma. Él habla de otros. Yo de mí mismo. El miente. Yo digo la verdad. Él es ambiguo. Yo intento ser preciso. Él quiere publicar. Yo no. Él quiere ganar dinero con este negocio. Yo también. Por fin, un punto de acuerdo. Yo creo que Dalí, que está en los cielos, me perdonará la descarnada paráfrasis.
El propósito ha pasado a ser confesable. No sin dejar a un lado cualquier pudor. Por mi parte no habría problema alguno en que utilices mi cuaderno para promocionar un poco tus trabajos (aunque te equivocas en la repercusión que puedan tener aquí). Lo que no me gusta nada es que cuando llegue el momento de editar ese Provincias, harás desaparecer, por cuestiones ominosamente legales, todos tus textos dejando un espantoso hueco en blanco que destrozará mi cuaderno -lo único que tengo como deberías saber-, algo que tanto abomino y trato de evitar. Si los sustituyes por cualquier ocurrencia del momento, la afrenta será todavía peor. Si llega el día y eso pasa, espero que no vendas ni un clavel. No llega a la categoría de maldición gitana, pero casi. Mi recomendación es que te inventes otros y dejes estos en paz aquí.
Bueno, después del arrebato, vamos con un par de cuestiones técnicas. En lo que aquí hemos leído no se ve por ningún lado que funcionen esos pretendidos motores de la narración y no consigo subir ningún peldaño en la historia por más que lo intento. Si es porque no tenemos el texto completo, vale. Pero en cualquier caso, lo único que se nos transmite es, efectivamente, una maraña de sentido imposible. Postulas una cosa y haces otra. En eso nos diferenciamos. Lo que a mí me interesa mostrar son resultados netos y no brujuleos o rompecabezas inútiles. Ya te veo venir: las "Crónicas" de VV.AA. tampoco mostraban ningún hilo conductor ni meta final. Te equivocarías en algo. Fueron un intento fracasado de lograr un objetivo. Puesto que no se consiguió, resultaría ridículo desvelarlo ahora y su único destino es ser destruidas.
Y, por supuesto, nunca podría estar de acuerdo en que se pierda el objetivo real al intentar resolver mis adivinanzas o las de cualquiera. De ninguna forma. Por el contrario, lo que más importaba eran las soluciones, sólo ellas les daban sentido y las rescataban de la inanidad. Y no puedo más que estar muy agradecido a quien lo intentó y lo consiguió en alguna ocasión. Tú escribes para tu propio placer. Yo para el de los demás. Eso te lleva a quedarte en los planteamientos (nunca se te dieron bien los finales). Yo quiero todo lo que pueda lograr. Imagen y sonido. O apagar la tele cuando comprenda que no me lleva a nada.
No encuentro explicación, a no ser tu proverbial despiste, para el hecho de que no recuerdes esta reciente frase tuya: "..., aventura que se convierte en una exploración iniciática, viaje al centro de la tierra". ¿O tratas de disimular que en este caso dejaste de lado tus teorías y sí entraste al trapo del acertijo?
Tu agotado antagonista, Julio Yllera
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muchasuertebarro |
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Más allá de simpatías o antipatías personales siempre busco en este foro la posibilidad de enfrentar mis puntos de vista. Enfrentarlos para ponerlos en su
sitio. Sé que con Yllera el enfrentamiento está garantizado, aunque no sólo sea de puntos de vista.
Miento, sí. Quiero publicar, sí. Quiero ganar dinero con esto. No sé cómo, la verdad. ¿Yllera quiere ganar dinero con esto? ¿Promocionar mi trabajo en tu cuaderno? ¿Por qué este es tu cuaderno? Te corrijo: No postulo una cosa y hago otra. Es al revés: Hago una cosa y postulo otra. Pero es divertido. Los finales, esa es una cuestión complicada. Los finales los pongo al principio. Pero no es mi intención agotarte. ¿Escribes para el placer de los demás, pasando por encima del tuyo? No lo creo. |
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cuarentaytres |
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Quería daros las gracias a los dos por animar un poco mi convalecencia. Me han diagnosticado cáncer de uña.
La solución ha sido fácil: me la he cortado. ¿Qué quiero decir con esto? Nada. Siento haberos hecho perder el tiempo. |
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Yllera |
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Tranquilo, cuarentaytres, no te preocupes, los mensajes cortos tienen de bueno eso, que por muy crípticos que sean no lleva mucho tiempo leerlos y olvidarlos.
Pero cuídate.
Última vez editado por: Yllera
10/20/09 10:49:05.
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Yllera |
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¿No te crees que escribo para el placer de los demás? ¿Dónde has estado los últimos tres años? Aquí no ha sido.
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muchasuertebarro |
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Como todos los moralistas lo que haces es azotar al lector.
He estado de paseo. |
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Yllera |
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Nadie pasa las pruebas que este libro impone. Lo intentan una y otra vez a pesar de que ya saben que sólo encontrarán sufrimiento aquí. Pero todos retroceden ante el crudo reflejo que estas páginas devuelven de su propia imagen a quien se atreve a hollarlas. No están dispuestos a arrostrar el necesario suplicio que se requiere para alcanzar la purificación. Creen que soy yo su verdugo, pero se equivocan. Sólo soy el guardián de las sombras. La prueba es que tampoco son capaces de llamarse unas a otras y construir su Olimpo privado de ambrosía e hidromiel. El que tanto parecen desear. Sólo yo sigo, arduamente, lleno de angustia, casi desesperanzado, sólo yo sigo.
Última vez editado por: Yllera
10/20/09 10:47:25.
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Yllera |
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Al principio da igual. Pero cuando ya ha pasado el tiempo lo que importa es tener ideas propias. No hay nada que hacer si no las tienes. Si no manejas un
conjunto decente de recursos creados por ti, estás perdido. Para empezar puedes agarrarte a lo conocido. Todos los tópicos y los lugares comunes sirven. Puedes
mostrar admiración o repulsa sin más. Unirte a los grupos y tendencias que pasen por tu puerta sin miramientos. De hecho, es lo que hay que hacer. Justo lo
contrario de lo que suele ocurrir. Habría que ser convencional en la juventud y rebelde en la madurez. La mayoría funciona al revés. Se dejan llevar por la
pasión transgresora cuando tienen pocos años y caen en el conformismo según van envejeciendo. La vida los modela a su gusto. No tienen fuerzas para
contrarrestar esa fuerza natural. Puede que haya algún carácter que mantenga su impulso innovador durante toda la vida, pero lo normal es que se cansen. La
táctica correcta sería reservar fuerzas para cuando llegue el momento. Dejarse llevar sin remordimientos en las primeras etapas de la vida y atesorar todas las
contradicciones de las generaciones anteriores. Las que quieren aleccionarte. Y romper en un punto bien planeado de antemano, sorprendiendo a todos tus colegas
y maestros. Lo más probable es que te estrelles y te rompas la crisma. Pero si resistes el golpe, quizá consigas lo que te propones. Con tus propios medios,
tus propias ideas. Hazme caso, sombra. Lo sé con seguridad.
Última vez editado por: Yllera
10/22/09 10:34:38.
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Tanatos |
wou | ||
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Aquí tengo que decir, Yllera, que este texto me parece magnífico. No sé, no lo esperaba hoy quizá. Me encanta.
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muchasuertebarro |
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Refinada perversidad
"Los paraguas son a veces víctimas de extrañas perversiones. Mi amigo C...d'O... le contaba un día al doctor M..., delante de mí, que tenía la manía de coger los paraguas de sus mejores amigos. Entonces - y éste es el punto interesante de esta singular psicopatía- acudía a un comerciante y le encargaba desenroscar y sustituir la contera del paraguas. Cuando, días después, se volvía a encontrar con el amigo despojado, le hacía admirar su nueva adquisición, le explicaba sus cualidades, le desvelaba sus encantos, le animaba a palpar, acariciar y agasajar con la mano el paraguas en cuestión, y luego le daba golpecitos con él en las piernas diciéndole: ¿No es precioso el paraguas? Lo acabo de comprar. Usted carece de gusto para elegir algo así; ¡oh, qué grosero es el suyo! Mire bien el mío:¿no tiene un cuerpo admirable? Es suave para la mano, y ligero, y bien hecho. Y el amigo, inquieto, que solía reconocer su bien perdido, se agachaba sobre el paraguas de C... d'O..., examinaba cada uno de sus repliegues, pero no osaba afirmar nada pues la contera era diferente." Marcel Schwob "Ensayo sobre el paraguas", recogido en Mundos Terribles. Relatos y crónicas inéditos, el olivo azul, 2007, pág. 98. Estoy completamente de acuerdo contigo, Sombra de la sombra. |
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Yllera |
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Tomo el papel que me asignan, como Zelig, representando algo parecido a eso que llaman ahora "profecías autocumplidas". Para demostrarme a mí mismo que sí, que puedo interpretar cualquier carácter que me presupongan, para introducir una duda razonable en estas páginas demasiado inequívocas. El de moralista que fustiga a las jóvenes sombras sin piedad. Y resulta que no es pontificar un poco lo que molesta a mis queridos reflejos chinescos. El zurriagazo era severo. Y el estilo, aunque contenido, era más bien cortante. O paternalista, que debe de ser incluso peor. Entonces, ¿qué es lo que os duele de verdad, mis escurridizos recortes de oscuridad? |
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