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Yllera |
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Siempre que retorna el silencio vuelvo a mi primera entrada a este cuaderno. La releo con algo de pomposa reverencia. Aquélla fue mi declaración de principios
y me reafirmo en ella. Necesito hacerlo porque el desánimo es grande. Cada vez que se produce una intervención, sea de sombras o de cazadores, algo se rompe
-la inalcanzable continuidad de mi soledad- destruyendo por un momento una labor cuya única virtud, por ahora, es el alargamiento del tiempo fértil y
apasionado, la calculada insistencia para alcanzar el objetivo anhelado. Y por otro lado, quién lo dudaría, también algo se recompone, la aceptación, que tanto
me cuesta, de la existencia de un mundo exterior que no me pertenece y en el que no creo. Me debato entre las dos tendencias. No puedo traicionar a mi
cuaderno, pero tampoco tengo fuerzas para renunciar del todo a lo que os empeñáis en llamar vida. Lo conseguiré, me queda un grano de esperanza. Encontraré la
manera de conjugar las dos caras -aparentemente tan irreconciliables- del dragón bifronte. Lo sé porque sigo aquí. Sólo yo sigo aquí.
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Yllera |
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Sigo aquí. Escribo algo, pero hay que saber también cuándo no se debe publicar. Buenas noches, sombras.
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Tanatos |
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Buenas noches.
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Yllera |
Ejercicio de lógica | ||
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En el conocido dilema del prisionero dos delincuentes son encarcelados separados uno de otro. A los dos se ofrece el mismo pacto que consiste en lo siguiente: si ninguno confiesa, los condenarán a ambos a cinco años; si uno lo hace pero el otro no, el primero sale en libertad y al segundo le caen diez años; si los dos se acusan mutuamente, la condena será de 20 años para cada uno. Se sabe que siempre acaban traicionándose a pesar de que colaborar sería mucho más beneficioso para ellos. Ahora vamos a complicarlo un poco más. Supongamos que el jefe de la banda sigue en libertad y que puede comunicarse con sus chicos a través de los abogados. ¿Qué debería aconsejarles a cada uno para tratar de seguir dando golpes el mayor tiempo posible? |
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Blues catanzzaro |
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Pues no sé, al capo le conviene que sigan en la carcel o que se mueran supongo.
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Yllera |
Solución por partes (1ª) | ||
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Si el jefe les aconseja a los dos que se traicionen, probablemente lo hagan, puesto que estaría reforzando la tendencia natural (competir). En ese caso se
quedaría sin sus pupilos durante 20 años. Lo que, en principio, no sería bueno para el negocio. Debería, en consecuencia, descartar esa opción. A menos que se
quiera librar de ellos por torpes. Incluso sería posible que fuera el mismo jefe el que los delató y que ya tenga sustitutos para los detenidos. Los presos
puede que sospechen la jugada o puede que no. Eso es algo que el mandamás debería valorar, porque si sale uno libre inmediatamente o los dos a los 5 años,
tendría que incumplir su compromiso con los nuevos, creando tensiones que podrían deshacer la banda. ¿Debería aconsejara ambos, astutamente, que cooperen y
dejar que actúe la competencia inherente?
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Blues catanzzaro |
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Sea cual sea la solución, estoy segura de que a este enigma le hace falta una mujer.
Última vez editado por: Blues catanzzaro
10/31/09 10:20:18.
Edited 1 times.
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Yllera |
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Et bien, cherchez la femme.
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Blues catanzzaro |
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Digamos que esa natural competencia de la que hablas cambiaría, si en vez de ser dos delincuentes masculinos, fueran un delincuente-macho y una
delincuente-hembra. Supongamos además que ambos están enamorados, quizas aquí el resultado sería el contrarío, es decir, obtendríamos algo más altruista. Más
interesante aún sería si solamente él o ella estuviera enamorado/a. O si ella estuviera compinchada con el capo y todo hubiera sido una trampa cuidadosamente
elaborada para encarcelar al otro, al chico demasiado ambicioso...
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Yllera |
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Esto era un ejercicio de lógica...pas
un feuilleton.
Ah, l'amour, c'est si compliqué. On souffre là-dedans. Mais suivez, ma
copine. Je vous en prie.
Última vez editado por: Yllera
11/01/09 05:36:03.
Edited 1 times.
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Yllera |
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Seguiré yo.
Igual
me falta imaginación, pero no veo a un personaje femenino en el trullo y en las condiciones del dilema. ¿Qué haría si estuviera enamorada? No tengo ni idea. Si
fuera al revés, sí. Un niñato embobado por unas caderas decididas se dejaría engatusar y no la delataría. Un hombre de una pieza apretaría los dientes y
tampoco lo haría (cuando se enterara de que la otra había cantado, rompería su foto despacio, con calma). El mismo resultado por dos motivos bien distintos. El
jefazo gana. Y eso que seguro que es un gordo seboso. Pero podrido de dinero.
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Tanatos |
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Silencio...
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